Entradas de Angelika BC

La Biblioteca del Psiquiátrico.

locos

Si me echáis de menos por los Arrozales, tal vez esté pasando un rato en la biblioteca. No os olvidéis de pasar por mi otro blog. ¿No me digas que te da miedo asomarte al psiquiátrico?. Pues no sabes lo que te pierdes, porque todas mis hermosas locuras están por allí, flotando como fantasmas. Prometo que te daré ningún electroshock, a menos que me lo pidas, claro. Sé valiente y pulsa sobre el lindo gatito, vamos, ¿a qué esperas …?

La Paradoja del Loco.

Cuando era pequeña, estaba un poco obsesionada con el hecho de estar loca, si lo estaba o no. Mi abuela, sabia mujer, me decía para tranquilizarme que los locos no saben que están locos, si piensas que estás loco, entonces estás cuerdo. Y yo me quedaba tan tranquila el tiempo que dura en pasar una mosca, que es el que tardo yo en asociar una idea con cinco más. Me decía a mi misma (porque yo hablaba conmigo misma, por eso creía que estaba loca; dicen que locos hablan solos, pero yo me respondía) “tu crees que estás loca, entonces estás cuerda, pero como sabes que si aceptas la locura no lo estás, entonces sí lo estás” . Y así empezaba con la interminable Paradoja del Loco, que como la del tebano mentiroso no tiene solución lógica. Por suerte inventaron la bipolaridad, así puedo decir que estoy loca y cuerda al mismo tiempo.

Lo que si sé es que los locos abrimos los caminos que los sabios andarán. Alguien lo dijo y no sé si estaba loco. Pero si tu has entrado a esta biblioteca … ¿no deberías cuestionarte tu salud mental?

loco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Anuncios

Carta a un Amigo

Salida de Emergencia

Rafa. No te pregunto cómo estás porque se que mejor que todos los que dejaste atrás.

Las cosas aquí siguen igual que cuando te fuiste, creí que algo podía cambiar, pero lo único distinto es que ya no estás con nosotros, y tu ausencia duele. Es tan palpable que hay momentos en los que no sabemos qué hacer.

En todas partes hay un hueco, un trozo del vacío, lo suficientemente grande como para recordar que tú lo llenabas todo. Siempre pendiente de nosotros, estabas en todas partes dándonos lo que necesitábamos antes de que nos diéramos cuenta de nuestras necesidades.

Ahora ni nosotros sabemos lo que necesitamos, solo se que te necesitamos a ti. Aunque ya nadie quiere nombrarte, quieren enterrar la culpa con silencio. “Ese muerto ya está enterrado” dicen para no hablar del tema.

Me duele que te ignoren, pero cuando alguien comenta algo de ti es peor. Nadie te comprende, y eso me duele aun más. Te llaman cobarde, y no se dan cuenta del valor que hace falta para tomar una decisión como la tuya.

Yo solo puedo reprocharte que te adelantaras a mi. Que abrieras la salida de emergencia antes que yo, que te fueras antes que yo, que no me contaras tus planes porque son también los míos.

Lo que más me duele es haberte ignorado. Pasaba delante de ti todos los días y no te veía, tan preocupada por mi que no podía ver nada más. Y como duele saber cuánto tuviste que sufrir, qué larga se haría para ti esa noche de pesadilla hasta que encontraste la salida al amanecer.

A veces dicen que sienten tu presencia todavía entre nosotros, pero se equivocan, que yo se de eso. Eran tantas tus ganas de marcharte que te has ido para siempre, y me alegro por ti. Sigue adelante, amigo, sin volver la vista atrás, y disfruta de la paz que aquí no conseguiste.

Un día yo también saldré por la puerta de atrás, sin hacer ruido, cuando sea consciente de que mi tiempo ya está acabado, y hablaremos. O seguiremos en silencio, como antes, como ahora. Pero ya  sin dolor.

 

Descansa en Paz, amigo, tu que puedes.

Los muertos te seguimos llorando.

 

00

Angelika BC

Otra de gatos

Adoro a los lindos y adorables gatitos II

Para mí mis gatitos son tan especiales que se merecen artículos propios. También parece que fue ayer cuando mi querida y adorable Sissi era un bebé gatita, y casi, porque solo tiene (casi) dos añitos. Leer más…

Una de gatos

Adoro a los lindos y adorables gatitos

Parece que fue ayer cuando nació mi querido Arturito, y ya va a hacer 14 años. De un lindo bebé dormilón ha pasado a ser un lindo abuelo dormilón. Eso sí, despierto habla y come hasta por los codos (por los cuatro). Mi gato habla. Sí, se puede pasar horas y horas contándote su vida con toda la variedad posible miaus, marramiaus, marramamiaus, etc. Sigo sin saber qué dice, pero te pone la cabeza como un bombo. Lo más seguro es que diga “quiero comida y echarme una siesta”.

¿No es adorable?.

Angelika BC.

Las fotos y el gato son mías, que quede claro.

La Niña de Bronce Reina de las Ratas.

¿Qué ves cuando miras a alguien que no tiene tu miedo?

Tres años después otra niña le mostraría un camino más, camino que ella intentó seguir pero nunca tuvo valor. Acababa de salir del instituto y tenía que esperar una hora en la estación de trenes hasta que llegara el que la llevaría a casa. Como todos los días, recorría el andén de principio a fin. Andén arriba, andén abajo. Andén arriba, andén abajo. En invierno hacía ese mismo paseo de noche, pero ahora los días empezaban a ser más largos, y aunque estaba anocheciendo, todavía había bastante luz. Le encantaba esa hora de la tarde, la del anochecer. Para una persona que adora la muerte, la muerte del día es un guiño amistoso. Había llegado al final del andén cuando el tren que venía de frente a ella, un mercancías que no tenía que parar, frenó bruscamente. Angélica escuchó como chirriaban los frenos y pudo ver a los vagones tambaleándose. Ella estaba en el andén contiguo, el que llevaba a la otra dirección, parecía que el tren iba a volcar. Pero no volcó. Al final se estabilizó y se detuvo. En el otro extremo, en la cabecera de la vía, dónde paró la máquina, se escuchaban gritos y voces muy altas. Angélica recorrió su camino de vuelta hacia la cabecera, muy despacio, al mismo ritmo de su paseo. Vio que todos los semáforos se ponían en rojo y algunas personas bajaban a la vía y se llevaban las manos a la cabeza. “Espero que no sea un gatito”, pensó. No soportaba ver gatitos atropellados. Pero no, por un gato ningún tren se habría detenido. Ya estaba muy cerca de la cabeza del tren y vio algo en las vías, era una carpeta de instituto, parecida a la que ella abrazaba contra su pecho en ese mismo momento. Después unas manchas oscuras, y cerca de la carpeta, una mano. Solo una mano. Pequeña, de dedos largos, manchada de sangre, blanca. Una mano que antes debió estar unida al brazo de una chica joven. La dueña de la mano no estaba lejos, debajo de la máquina pudo distinguir una maraña de pelo castaño ensangrentado y el cuerpo de una chica menuda. Nadie la había visto antes. Nadie se dio cuenta de que se acercaba demasiado al borde del andén. Tampoco el maquinista del mercancías vio a la chica hasta que ésta saltó delante del tren y se golpeó contra la cabina, entonces frenó, pero ya era demasiado tarde. Angélica se sentó en el andén mirando a aquella chica muerta, la sentía tan cercana, incluso la admiraba por su valor para saltar, ella lo había pensado mil veces cada vez que se acercaba al borde de la vía. Cerrar los ojos y saltar. Pero nunca tuvo valor suficiente, para variar. Era como si sus pies estuvieran anclados al cemento del andén con más cemento.

Pronto llegó la Policía. Encontraron su DNI y una nota de suicidio dentro de la carpeta. Parece que había escrito una carta para su madre, y en la nota venía su teléfono y pedía que la avisaran. Curioso. Si Angélica decidiera saltar contra un tren en la última persona que pensaría sería su madre. Tal vez su abuela. Pero cuando has llegado a ese límite, en el que ya no queda nada y el dolor de vivir es tan fuerte, no puedes pensar en nadie, solo en tí misma. El más viejo de los agentes y que debía ser el de más rango, marcó el teléfono. Angélica escuchó cómo preguntaba por un nombre de mujer, sí, hablaba con ella, le preguntó si tenía una hija con el nombre que figuraba en el DNI y de las características de los restos que se adivinaban debajo del tren. Al otro lado del teléfono debieron decir que sí, porque el agente, serio, sin cambiar ni su voz ni su cara, como si diera el parte meteorológico, respondió: “Pues venga a reconocerla a la Estación del Norte.  Su hija es cadáver”. Nadie pudo ver la reacción de la madre, pero todos los allí presentes se indignaron por la crudeza con la que el hombre dio su comunicado. Angélica, sentada al otro lado de la vía, miraba fijamente al guardia. ¿Tan poco valiosa es una chica muerta? Si hubiera sido ella, cosa bastante posible, ¿aquel hombre habría llamado a su abuela y le habría dicho esas mismas palabras? Seguro que su abuela, de estar viva, habría reaccionado acordándose de todos sus parientes, vivos y muertos, soltando después toda una retahíla de insultos y tacos que solo ella era capaz de hilar tan bien, y que podían llegar a los 25. Eso si hubieran tenido teléfono, ella el valor de saltar y la abuela no hubiera muerto el año anterior.

Su compañero, más joven, con cara de espanto y un poco avergonzado ante los comentarios de la gente, le dijo algo, a lo que el señor respondió que para qué perder el tiempo con explicaciones. Angélica le miraba fijamente con sus ojos de inquisidora. Para aquel señor, cincuentón, de cara sería y pelo blanco con su uniforme impoluto, una chica que se suicida era una cobarde, no se merecía su respeto, aquello eran solo unos restos que obstaculizaban el libre tránsito de trenes y su madre, responsable de que “aquello” estuviera allí, debía venir a limpiar la vías, ya que no sabía cuidar de sus hijos. Todo eso vio Angélica en los ojos de aquel hombre, que debió sentir cierto cosquilleo porque volvió la vista hacia ella. Nadie se había fijado en la chica pálida, vestida de negro y sentada en el suelo frente al cadáver de la otra chica, que miraba toda la escena en silencio, seria, con sus grandes ojos muy abiertos. “Se avisa a los señores pasajeros que el tren dirección Coruña hará su entrada por el andén cinco. Y recordamos a la señora que tiene una hija muerta debajo del mercancías que vaya a recogerla al andén uno”. Dijo Angélica con la voz neutra de una megafonía. El guardia del teléfono la miró como con ganas de pegarle una bofetada, pero al final se dio media vuelta y se marchó, diciendo “si tú tuvieras mi trabajo harías lo mismo”. Pero para Angélica aquella chica era una improvisada amiga, podía sentir su dolor, los restos de su desesperación que flotaban como una niebla sobre el cadáver. No haría lo mismo, bajaría a la vía y agarraría esa mano solitaria. “Pobrecita”, le diría, “no sólo sufres en vida sino que nadie te entiende muerta. Has hecho bien en irte, esta vida es una mierda. Ahora te prestan atención, cuando ya es demasiado tarde. Y todos te juzgarán, se darán golpes de pecho y se preguntarán por qué, hipócritas. Se creerán por encima de ti cuando lo único que los separa de tu altura es medio metro de andén”

Al día siguiente, cuando Angélica se bajó del tren en ese mismo andén para ir al instituto, llevaba en su mochila tres velas y una caja de cerillas. Colocó las velas en el borde, justo encima de dónde había estado la chica muerta, las encendió con una cerilla y colocó al lado unas flores que acaba de arrancar de una maceta de la estación de origen, al subirse al tren al inicio de su viaje. Nadie la prestó atención, como siempre. A la vuelta del instituto pensaba que habrían limpiado el andén barriendo sus velas y sus flores, pero se sorprendió viendo que éstas habían crecido, junto a las suyas había más velas y más flores, incluso algún peluche. Los humanos somos una especie extraña, cada día entendía menos a la gente. El ritual de las velitas y las flores duró un par de semanas, hasta que la gente se olvidó por completo de que en esas vías, una tarde de marzo, decidió morir una chica de 16 años. Fantasma en vida, fantasma en muerte.

Fragmento del libro La Reina de las Ratas. Angelika B Corbacho. Prohibida su reproducción sin el consentimiento de la autora. Obra registrada en el Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid.

Avisados quedáis.

Support independent publishing: Buy this book on Lulu.

http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-reina-de-las-ratas/13380296

Yo de rosa

La gente se pregunta por qué visto de negro. La gente se pregunta muchas cosas porque se aburre y necesita preguntarse. ¿Y qué les respondes…? Pues porque sí, porque me gusta el negro, porque adelgaza, porque es elegante, porque soy siniestra, porque soy gótica, porque estoy de luto porque se me ha muerto una rata, porque estoy de luto por la inteligencia muerta de la humanidad. Pero la verdad es que estoy traumatizada porque de pequeña me vestían de rosa. Se nota en la cara que no me gustaba mucho ese color.

RIP Knut

RIP Knut.

Berlin. Diciembre 2006-Marzo 2011.

Jon Crispin's Notebook

Veni Vidi Dicessi

GUNNARDECKARE

I write in Swedish, English and Italian about my big interest in crime novels, where I have a collection of 1000 books at home. I also blog about other things that I am interested in. ....Please leave a comments in my blog...Per favoreLascia un commento in italiano...Lämna gärna kommentarer i min blogg tack!

jumissshop

And, when you want something, all the universe conspires in helping you to achieve it.

simple Ula

I want to be rich. Rich in love, rich in health, rich in laughter, rich in adventure and rich in knowledge. You?

La caricia del gato negro

Blog literario de Andoni Abenójar

El Taller de lo Antiguo

Restauración y Pintura Decorativa para Muebles: Shabby Chic y Vintage

Hechizo de boda

Haz de tu boda un día inolvidable

Luna Babiana

Hand Made

ScritoradeletraS

Letras convertidas en palabras para soñar y volar

En Humor Arte

Batido de emociones. Compilado de versos, textos, imágenes y canciones.

The Thanatos Archive

Supplementary Material

bilere's Blog - Katarzyna Kuban

Es lebe die Fotografie!

IMPREINTofficial

The official page of the artist created to host the project 'CUT OFF'.

fotografia najwidoczniej realna

Wszystko, co nie pozwala przejść obojętnie...

Viajando Sin Destino 2 - Europa

Una nueva aventura con Bokko