Lo reconozco, y dicen que ese es el primer paso para superar una adicción. Pero que me lo reconozca yo a mí misma a lo mejor no vale y tengo que reconocerlo en público. Como este blog no lo lee nadie, es como hablar conmigo misma pero sin cuestionarme mi salud mental (¿Otra vez estás hablando contigo misma?, Sí, ¡Tú estás loca, tía!) porque lo malo es que cuando me hablo me respondo y pierdo en la conversación.

Soy adicta, a los gusanitos. Esas cositas amarillentas, esponjosas, que se pegan en el paladar y en la lengua y en todas partes, y tienen pinta de cagarrutas de poliespán. Pues esas. Las necesito, busco los paquetes más grande (de gusanitos) y los devoro en sagundos. Claro, luego las lorzas crecen y me duele el estómago. Y ahora me arrepiento de haberme cepillado tres bolsas porque estoy en plena resaca de gusanitos. Veo un filete y como que me repele, solo quiero roer una caja de cartón. ¿De qué estarán hechos?.

Pero lo peor de todo, y es que las adicciones son muy malas, es que por un gusanito llegas a perder hasta tu dignidad. Ayer descubrí gusanitos de Hello Kitty, la puñetera gatita que está hasta en la sopa, y la odio porque es tan… tan… rosa. Pues me compré la bolsita, coño, eran gusanitos… ¡con forma de florecitas!. Y ahora tengo la prueba empírica de que es una gata satánica.  Me sentí poseída, no sé si por el gusanito en forma de flor o la gata puñetera, pero ahora tengo una calcomanía (el tatuaje de los pobres) en el brazo, rosa, y una pegatina de la gatita rodeada de flores y purpurinas rosas (que venían dentro del paquete), pegada en mi ordenador ¡completamente negro, como todo lo mío!, y encima la muy asquerosa me mira y se ríe.

Y éstas son las consecuencias de toda adicción, que te puedes encontrar un día con una pegatina en el hombro de una gatita vestida de ROSA rodeada florecitas. Eso es malo, no tanto para una niña repollo, pero para mí, que de siniestra me pasé hace años ya al lado oscuro, es humillante. Es lo que tiene necesitar gusatinos para mis procesos creativos, crear creo, pero cosas rosas y con purpurinas.

Damnificados por la adicción a los gusanitos y sujetos que se hayan sentido poseido por la jodía gata rosa, que opinen aquí abajo.

Como hablo sola, ya me opinaré yo que seré la única que me lea.

Besitosss.

La Angelikal Geisha del Arrozal.

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